Meditación: Yo no puedo, me invaden los pensamientos!

Cuando nos proponemos comenzar a meditar suelen aparecer muchos obstáculos, entre ellos la duda de si podremos o no llevar a cabo esta actividad. Esta duda suele aparecer de la mano de una multitud de pensamientos que nos agobian y nos frustran. Entonces, ¿Qué podemos hacer?

La Duda 
~ Es muchas veces el obstáculo más difícil. Tenemos que darnos cuenta inmediatamente de él, o puede que ponga punto final a nuestra práctica. Podemos dudar de las enseñanzas, de los facilitadoras y de nosotros mismos. La duda de uno mismo (“No puedo meditar” o “Estoy peor de cuando empecé”) puede perjudicarnos.
~ Observa cómo te sientes si das un paso atrás y no dejas que te afecte. Considérala como otra experiencia más que pasa.
~ Mantén tu atención en una experiencia directa y sencilla como la respiración, el cuerpo, o un sonido. En dicha observación, la duda desaparece.

En todos los obstáculos, lo primero es reconocerlos. Después hay que aceptarlos, interesarse y no identificarse con ellos. Los obstáculos no son nuestra verdadera naturaleza. Van y vienen. ¿Podemos mantenernos firmes con ellos? Si lo conseguimos, podemos transformar los obstáculos en puertas para la liberación y entender lo que dijo Ramana Maharshi: “No hay obstáculos para la meditación. Ese pensamiento es en sí el obstáculo”.

 Los Pensamientos

Puede que nos sintamos un poco extraños cuando nos dicen que “observemos nuestros pensamientos” porque los pensamientos son sutiles y se escapan con facilidad. Los pensamientos no se pueden tocar. Pero muchas veces, esos pensamientos de los que no nos damos cuenta, nos fuerzan a reaccionar de forma mecánica en nuestra vida, impidiéndonos saber lo que es estar presentes. Observar los pensamientos nos permite conocer la diferencia que hay entre pensamientos ajenos o repetitivos y sabiduría genuina.

Ya hemos observado los pensamientos muchas veces, como por ejemplo cuando descubrimos que estamos fantaseando, o cuando observamos que tenemos un punto de vista diferente al de otra persona. ¿Qué es lo que ocurre con los pensamientos cuando los observamos? A veces simplemente desaparecen. Otras veces nos podemos preguntar si estamos observándolos o sólo pensando en ellos.

A veces cuando planificamos un viaje o recordamos una discusión, sabemos claramente que estamos viendo imágenes y oyendo palabras en nuestra mente y esa “película” continúa.

Nuestra práctica es:
~ Prestar atención a los pensamientos sin perdernos en su contenido. Sólo tenemos que observar lo que está ocurriendo en nuestra mente. Muchas veces nos perdemos en pensamientos sobre el pasado o el futuro. Si ponemos etiquetas a esos pensamientos, como estoy “recordando” o “planificando” nos puede llevar de vuelta al presente.
~ Observa si los pensamientos están conectados a sentimientos, sensaciones corporales o emociones.
~ Investiga. ¿Controlas los pensamientos? o ¿Aparecen o desaparecen tanto si te gustan como si no? Los pensamientos no son un enemigo al que haya que matar. De hecho, tratando de “matar” el pensamiento lo único que conseguimos es acelerar la generación de pensamientos.

 

Tenemos que abrir nuestra atención a ese caos con disciplina, curiosidad y sabiduría.

Este espacio de conciencia nos libera de la esclavitud de puntos de vista cobardes y hábitos miserables. Empezamos a estar menos interesados en los pensamientos compulsivos que nos llevan al sufrimiento, y cultivamos los que salen de lo desconocido y nos llevan a la libertad.

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